sábado, 25 de octubre de 2014

"Justo que pensaba en vos nena, caí muerto"

como de tiempo en tiempo
viene a mi esto de querer tener
lo que tuve ya, lo que fue y ya era, lo que quizás no tuve pero pude
como de tiempo en tiempo
vino a mi esto de querer ya verte
de nuevo y sobre todo, de nuevo y sobre éste
cuerpo etéreo que me confinaron cuando vine a este planeta
como de tiempo en tiempo
cae lo que siento y lo que ya olvidé no se queda muerto, yace en la más plena latencia de todos los recuerdos
no entiendo la vida, no entiendo el sentido, no entiendo a la gente
sólo tengo esto, lo que está presente, estas agonías de querer tenerte
sube y tal cual nervios
y atribulaciones
las cabilaciones de no poder serte
yo tan necesaria
yo tan sorprendente
nueva y casi cálida
para volver a enamorarte
sé, tal vez no rima
y ha perdido un tanto el sentido
y es que mi cerebro colapsa de a poco si no puedo encontrarte
si no puedo buscarte si quiera
en otros lugares, en otras  personas, en otras miradas
que parecen inertes
te amo y vivo
te amo y muero
te amo y es un sentimiento casi cataléptico de necesitarte
de querer tomarte y partir fuera de este planeta vacío
vacío de estar contigo
vacío de realidad y un tanto de fantasía
prefiero vivir en mi mente más que un día
en donde todo parezca de a poco perfecto
y de a poco voluble en este inmenso universo
de ti y de mí
te voy a encontrar sin querer buscar
y así seguirás siendo tan fácil de amar, como siempre.
Va llegar el momento en que te diga todo
y tu digas "ven", y yo sólo me quede.
"Justo que pensaba en vos nena, caí muerto".

jueves, 29 de agosto de 2013

Con ojo de ciego.

Tenemos miedo de taparles la boca con certezas


que la inmadurez consciente arraiga a gritos en nuestra lengua,


de tejer nuestros gritos en las calles


que ondean al calor su pavimento.


Tenemos miedo de las ventanas rotas


que palidecen de a poco tras los fierros,


de salir de las esquinas ya viejas


y tragarnos las censuras de otros guerreros.


Tenemos miedo de creer las fábulas


que ven salir el sol tras los inventos,


de tumbarnos con los huesos de otros seres


que armaron aquí en la vía su aposento.


Tenemos miedo de nacer sin conexiones


cerebrales que nos permitan dinero,


de no poder ser sigilosos y por tanto


no ver en la oscuridad ni a lo lejos.


Tenemos miedo de morir pero queremos


que el tiempo nos devore y no notemos.


Tenemos miedo de que nos sangren las pupilas


cuando seamos testigos de otros cuerpos,


de no poner la mejilla y dar la mano


al odiado, si de odiar no lo tenemos.


Tenemos miedo de querer amar


y de tener sexo con las caras sin velos,


de fallecer en algún lugar inmune


de viudas, de hijos, sombras y destellos.


Tenemos miedo de confiar en nuestros ojos


porque es más fácil encomendar el alma a un cuento,


de saber leer mentiras y falacias


pero aun así tragarlo, hasta morderlo.


Tenemos miedo del “señor” y sus castigos


pero no tenemos miedo de creerlos.


Tenemos miedo de nuestra razón humana,


aunque esta nos sujete la cabeza.


Tenemos miedo de pretender no tener miedo


y también tenemos miedo de tenerlo.


 

sábado, 10 de agosto de 2013

Bajo los efectos.

Te clavé en el pecho
unos peces
que no temieron escurrirse por tu boca
cuando para mi las palabras fuesen.
Me acometieron de tal manera, entonces,
feroces
y en cada luna cubierta de gris mi alma, ahora,
tose.

Te clavé en el estómago
unas larvas
que no temieron evolucionar, en ti, con alas
cuando de querer se tratara.
Me acometieron de tal manera, entonces,
fugaces
y en cada destello pavimentado de humo mi alma, ahora,
divaga.

Te clavé en las sienes
unos fantasmas
que no temieron escalar hasta tus cuencas
cuando para mi la certeza cesara.
Me acometieron de tal manera, entonces,
audaces
y en cada estadía alucinógena de tantas quemadas mi alma, ahora,
florece.

Te clavé en la columna
unas serpientes
que no temieron desviar tus pasos cuando avanzar hasta aquí tuvieses.
Me acometieron de tal manera, entonces,
hirientes
y en cada anochecer violento mi alma, ahora,
palidece.

Te clavé en la garganta
unas melodías
que no temieron ahogarte enseguida las pupilas
cuando para mi la suerte se moría.
Me acometieron de tal manera, entonces,
violentas
y en cada cabeceo inconsciente mi alma, ahora,
se alerta.

Nos clavamos, querida, tantos engaños, balbuceos y mentiras
que no temieron ahorcarnos con los mismos hilos de nuestra saliva
cuando de enamorarnos se tratara.
Nos acometieron entonces, mortales
y en cada acercamiento inertico
nuestras almas, ahora,
nos repelen.

martes, 23 de julio de 2013

Por instinto.

Actinomorfa
mujer, después de este viaje en cuatro
posiciones  de orión
actinomorfa,
dejándome inhalarte hasta el más obscuro de los gestos
actinomorfa
mujer, pero suave
hasta que grites, y yo, de no saber porque
te deje sangrando.
Actinomorfa
mujer, después de tantas revelaciones
y secretos de nuestras manos
te muerda y me dejes
hasta que convulsione, y yo, de no saber porque
te deje llorando.
Actinomorfa,
mujer, de tu bálsamo mil sabores sepa
de tus drogas cuantos más
te haya robado, y yo, de no saber porque
te mantenga húmeda.
Actinomorfa,
mujer, de tantos roses de nuestras alícuotas
me quede en un afelio extraño
en la locura inertica de tanto acometerte
y te desee en rosa hasta absolverte de tu alma, y yo, de no saber porque
te coma el corazón.
Actinomorfa,
mujer, en esta cenestesia  tan repleta de desgarros
me vaya brillando en un lugar oscuro
como las estrellas sobre tus ojos y pecas
boqueando, y yo, de no saber porque
(con la respiración en miles de estaciones) te deje durmiendo.
Y, entonces
actinomorfa
con mis desvelos marcados  tan cerca de tus pechos
la cara hacia nuestro testigo blanco
las muñecas prisioneras
y tu pureza inexistente
de tantos choques ácronos, y yo, de no saber porque

te deje muerta.

miércoles, 3 de julio de 2013

Señorita eclesiástica.

Esa apariencia cadavérica
mírate, las piernas friccionándose
sacando chispas
chispas del puro rubor, ¿del fuego o del miedo?
abriéndote paso
sin pedirle permiso a las ansias
ni a las ilusiones
ni creencias
como mis manos
deja de escurrirte
mírate, con tus labios rotos
rotos por mis ansias
por mis ilusiones
por mis creencias
tanto había puesto en mis melancolías
y mis rezos alcohólicos
anti-madrugadas
y te abriste
además y más… encima
para que te salvara
para que te salvara de tus propias ansias
e ilusiones y creencias
cuando sabías que besarte era descompaginar
su frágil concepto de “alado”
A, no entiendo
¿a quién buscabas corromper?
¿o imitar?
creyéndote espacial
mírate
mira tus ansias y luego tus ataduras
mira tus ilusiones y tus flagelos
mira tus creencias y tus amores
¿estás en?
¿o vas en retiro, exiliada?
en ese exilio blanco
en ese exilio casi abrupto
en el cinismo de una entidad
que te absuelve de todo cuanto puede
(y puede en toda la historia de lo lejano)
¿que te viola?
¿que te quita el útero, los pechos y la voz?
mírate
tendida sobre la pasividad absoluta
de un terreno corrupto
mírate
sobre mis charcos de humo, calipso
mírate y luego cuestiona
tus ansias
tus ilusiones y creencias
para nacer
A, mírate
mírate y ve a un ángel sin mucho poder divino
además de la suposición
in vitro
visceral
mírate, eres sintomática
y de reflejo
mírate y asume que no ocurrió
que no existe ese espacio
en la profundidad invisible enaltecida de blanco
sin pupilas
mírate ahí
ironizando a quienes suplican lo certero
quítate de las vértebras el brillo
quítate las lamidas y los huesos
mírate y quítate
bájate del túmulo que te erigiste
nadie te ve
te vio
ni yo
lo reflejas
mírate ahí
toda agujereada
vomitando un millón de libélulas
grises, grises, rojas (si alguna vez lo hiciste)
mírate, ahí
vacía, llena de vacío
y mírame
(con ansias, con ilsuiones y creencias)
puedo ser un espectro desorbitado
pero al menos conservo mis fantasmas…
A…

quítate mis mordidas.

Huesos rotos.

Estos trozos
y estas ansias de caminatas…
que ni siquiera son mis ansias,
que tal vez ni son mis trozos.
Estos trozos que llevo en la mochila,
en los bolsillos, colmados del polvo de mil historias, en repisas,
estos trozos que ya no pesan,
que se anexaron a mi carne
carcomiéndome con su líquida potencia.
Estos trozos a los que casi les he tomado cariño
de tanto llevarlos con odio…
en las entrañas,
de llevarlos como agua en la retina,
como telarañas en el pelo.
Estos trozos que una vez me corrompieron,
que alguna madrugada en una ruptura de domingo me armaron
en algún sector mental asiduo a la luna.
Estos trozos que me deformaron
de tanto doblarme, de a poco
y que hoy tartamudean cuando avanzo
para alcanzarme algunos días…
estos trozos lloran
ahora
estos trozos me lloran
y yo no a ellos, porque aprendí a que me los arrancaran
porque jamás los quise sincero y en cambio me acostumbré
me resigné a que me estuvieran siempre robando la locura y el movimiento obvio de la inercia.
Estos trozos ya no tan míos (si algún día me esforcé porque pareciera)
sí, estos trozos quebrajados,
tendidos vagamente sobre un espejo
con la esperanza de algún sol subterráneo.
Estos trozos se arraigan para dejar las semillas de otros
y en explosiones múltiples se me desprenden
como proyectiles capaces de perforar la cabeza de unos que están estáticos,
aprisionados por los propios trozos que les apadrinaron
como adoptados, rogando y agradeciendo
hasta las sienes, con la sangre…
estos trozos botan el humo…

mientras la muerte es el comienzo de la tierra.

Me voy a la mierda yo.

La falacia de tu cabeza agujereada
no encaja con las historias sobre esta tierra
que ha sido siempre violada.
Por delante y por detrás
viene con un puñal a quitarle
por delante y por detrás
viene con un cañón (no de los buenos) a volarle.
Tu decides en que o quien crees
si no encaja o si encaja
si quieres que encaje o no
pero si te vas vacío de falacias en tu cabeza agujereada
te tratarán de rebelde, de antisocial, de ladrón.
No tengo miedo a la anarquía
no  tengo miedo a la fe
lo que quisiera aclarar es que no pertenezco a ningún control televisado por mes.
Cae lo que encaja
y lo que no encaja se queda al revés,
donde siempre han estado las falacias se posiciona la fe.
Esa fe corrupta, esa fe explotada y abnegada,
esa fe que busca también violarte como a la tierra de donde surgimos y a donde vamos según.
No tengo raíz ni miedo a las ventajas del ser humano,
no tengo raíz ni miedo a las ventajas del ser animal,
paro a pensar si creerme la “pescá” que venden o la que yo
tengo que encajar si o que no encajar,
para poder existir
para no poder flotar.
Con la piel arrancada
hay que pararse en la tierra que ha sido violada 
y decidirse si “ser o no ser",
formar parte esta vez

de las televisación del mes.