martes, 23 de julio de 2013

Por instinto.

Actinomorfa
mujer, después de este viaje en cuatro
posiciones  de orión
actinomorfa,
dejándome inhalarte hasta el más obscuro de los gestos
actinomorfa
mujer, pero suave
hasta que grites, y yo, de no saber porque
te deje sangrando.
Actinomorfa
mujer, después de tantas revelaciones
y secretos de nuestras manos
te muerda y me dejes
hasta que convulsione, y yo, de no saber porque
te deje llorando.
Actinomorfa,
mujer, de tu bálsamo mil sabores sepa
de tus drogas cuantos más
te haya robado, y yo, de no saber porque
te mantenga húmeda.
Actinomorfa,
mujer, de tantos roses de nuestras alícuotas
me quede en un afelio extraño
en la locura inertica de tanto acometerte
y te desee en rosa hasta absolverte de tu alma, y yo, de no saber porque
te coma el corazón.
Actinomorfa,
mujer, en esta cenestesia  tan repleta de desgarros
me vaya brillando en un lugar oscuro
como las estrellas sobre tus ojos y pecas
boqueando, y yo, de no saber porque
(con la respiración en miles de estaciones) te deje durmiendo.
Y, entonces
actinomorfa
con mis desvelos marcados  tan cerca de tus pechos
la cara hacia nuestro testigo blanco
las muñecas prisioneras
y tu pureza inexistente
de tantos choques ácronos, y yo, de no saber porque

te deje muerta.

miércoles, 3 de julio de 2013

Señorita eclesiástica.

Esa apariencia cadavérica
mírate, las piernas friccionándose
sacando chispas
chispas del puro rubor, ¿del fuego o del miedo?
abriéndote paso
sin pedirle permiso a las ansias
ni a las ilusiones
ni creencias
como mis manos
deja de escurrirte
mírate, con tus labios rotos
rotos por mis ansias
por mis ilusiones
por mis creencias
tanto había puesto en mis melancolías
y mis rezos alcohólicos
anti-madrugadas
y te abriste
además y más… encima
para que te salvara
para que te salvara de tus propias ansias
e ilusiones y creencias
cuando sabías que besarte era descompaginar
su frágil concepto de “alado”
A, no entiendo
¿a quién buscabas corromper?
¿o imitar?
creyéndote espacial
mírate
mira tus ansias y luego tus ataduras
mira tus ilusiones y tus flagelos
mira tus creencias y tus amores
¿estás en?
¿o vas en retiro, exiliada?
en ese exilio blanco
en ese exilio casi abrupto
en el cinismo de una entidad
que te absuelve de todo cuanto puede
(y puede en toda la historia de lo lejano)
¿que te viola?
¿que te quita el útero, los pechos y la voz?
mírate
tendida sobre la pasividad absoluta
de un terreno corrupto
mírate
sobre mis charcos de humo, calipso
mírate y luego cuestiona
tus ansias
tus ilusiones y creencias
para nacer
A, mírate
mírate y ve a un ángel sin mucho poder divino
además de la suposición
in vitro
visceral
mírate, eres sintomática
y de reflejo
mírate y asume que no ocurrió
que no existe ese espacio
en la profundidad invisible enaltecida de blanco
sin pupilas
mírate ahí
ironizando a quienes suplican lo certero
quítate de las vértebras el brillo
quítate las lamidas y los huesos
mírate y quítate
bájate del túmulo que te erigiste
nadie te ve
te vio
ni yo
lo reflejas
mírate ahí
toda agujereada
vomitando un millón de libélulas
grises, grises, rojas (si alguna vez lo hiciste)
mírate, ahí
vacía, llena de vacío
y mírame
(con ansias, con ilsuiones y creencias)
puedo ser un espectro desorbitado
pero al menos conservo mis fantasmas…
A…

quítate mis mordidas.

Huesos rotos.

Estos trozos
y estas ansias de caminatas…
que ni siquiera son mis ansias,
que tal vez ni son mis trozos.
Estos trozos que llevo en la mochila,
en los bolsillos, colmados del polvo de mil historias, en repisas,
estos trozos que ya no pesan,
que se anexaron a mi carne
carcomiéndome con su líquida potencia.
Estos trozos a los que casi les he tomado cariño
de tanto llevarlos con odio…
en las entrañas,
de llevarlos como agua en la retina,
como telarañas en el pelo.
Estos trozos que una vez me corrompieron,
que alguna madrugada en una ruptura de domingo me armaron
en algún sector mental asiduo a la luna.
Estos trozos que me deformaron
de tanto doblarme, de a poco
y que hoy tartamudean cuando avanzo
para alcanzarme algunos días…
estos trozos lloran
ahora
estos trozos me lloran
y yo no a ellos, porque aprendí a que me los arrancaran
porque jamás los quise sincero y en cambio me acostumbré
me resigné a que me estuvieran siempre robando la locura y el movimiento obvio de la inercia.
Estos trozos ya no tan míos (si algún día me esforcé porque pareciera)
sí, estos trozos quebrajados,
tendidos vagamente sobre un espejo
con la esperanza de algún sol subterráneo.
Estos trozos se arraigan para dejar las semillas de otros
y en explosiones múltiples se me desprenden
como proyectiles capaces de perforar la cabeza de unos que están estáticos,
aprisionados por los propios trozos que les apadrinaron
como adoptados, rogando y agradeciendo
hasta las sienes, con la sangre…
estos trozos botan el humo…

mientras la muerte es el comienzo de la tierra.

Me voy a la mierda yo.

La falacia de tu cabeza agujereada
no encaja con las historias sobre esta tierra
que ha sido siempre violada.
Por delante y por detrás
viene con un puñal a quitarle
por delante y por detrás
viene con un cañón (no de los buenos) a volarle.
Tu decides en que o quien crees
si no encaja o si encaja
si quieres que encaje o no
pero si te vas vacío de falacias en tu cabeza agujereada
te tratarán de rebelde, de antisocial, de ladrón.
No tengo miedo a la anarquía
no  tengo miedo a la fe
lo que quisiera aclarar es que no pertenezco a ningún control televisado por mes.
Cae lo que encaja
y lo que no encaja se queda al revés,
donde siempre han estado las falacias se posiciona la fe.
Esa fe corrupta, esa fe explotada y abnegada,
esa fe que busca también violarte como a la tierra de donde surgimos y a donde vamos según.
No tengo raíz ni miedo a las ventajas del ser humano,
no tengo raíz ni miedo a las ventajas del ser animal,
paro a pensar si creerme la “pescá” que venden o la que yo
tengo que encajar si o que no encajar,
para poder existir
para no poder flotar.
Con la piel arrancada
hay que pararse en la tierra que ha sido violada 
y decidirse si “ser o no ser",
formar parte esta vez

de las televisación del mes.

martes, 2 de julio de 2013

En los tiempos de largas estadías

Frías, frías celdas en los ojos, frías luces rotas por espadas
de batallas pasadas de frío, en los ojos
y celdas para los huesos
celdas para no quebrar espejos
en los ojos fríos, fríos
en los huesos
espadas, frías
químicas palabras
y mentiras radioactivas con espejos en los ojos
monstruos en celdas de humo para guardar los huesos
de otros muertos por palabras
frías, radioactivas, químicas
heridas por espejos rotos
frías, por espadas
frías
fríos los dientes de cuchillos
dientes, de hombres fugitivos
en las manos la sangre con las venas
después de correr de las celdas de monstruos y oscilaciones de ninfas
ríos, fríos

de atravesar nadando con zapatos
para luego correr sobre rocas
frías, ojos de coyotes
que acechan los huesos, en custodia, de los monstruos
en batallas de espadas
de cuchillos
de mujeres afiladas
de trazos furtivos y cañones
de ojos con cristal, de espejo
y con fríos lagrimales
frías, las celdas.






De algunas

A la otra le tengo ganas de más
es una estrella floja
como la tierra
una puta, abundante, vieja, húmeda, abierta
pero bondadosa
entre los febriles huesos de polvo
que poco saben de historia
aunque recuerdan que han vivido
turbados muertos, perdidos en batallas fogosas.
Sus manos son gélidas pero de dedos certeros
y sus piernas largas
firmes
todas mías y de otras, más
la otra parece más sabrosa que la mía (no más dulce)
pero ella es propia
al menos puedo decirle te amo sin mirarle las tetas
sintiendo esa duradera calidez
que produce en mi boca y mis yemas, cuando quiere
la otra, está tan sucia y resbalosa
que excita y da arcadas
y te arrancas la piel para abrazar a la tuya
limpia, virgen, hermosa
pálida
de espalda temblorosa, suave
no viscosa, no dolorosa
no… de arrepentirse hasta subirle la falda
y aferrarse con garras
con las mejillas azules, tristes, temerosa
la otra rojas
a la mía le digo porque es terriblemente única,

a la otra le escribo porque sé que está sola…








Green soul




En otra vía quizás te tome la mano
tus venas rebalsan
escapando de mi capacidad cósmica
ahora, permíteme morderte
tragarte, de trozos hasta saciarme
tus pupilas, más transparentes que el jamás
me están incitando ya, voy a caer en uno de esos abismos que llegan al mar, dándole la vuelta a esta tierra
no, no está permitido llorar
esos fuegos en lo alto y el calor de lo bajo
“invisible” te llaman
de dónde vienes?
la kriptonita escapa por tus cuencas agrietadas, a veces
por tus ojos
las rubricas de tu piel, me están leyendo en otros idiomas, identificando e interpretando, también
a su vez
eso que queda en mis dedos, entre las yemas
que eres?
quieres que entre, quieres entrar tu?
y si nos turnamos?
entre todas tus hojas debe existir eso que llaman “tiempo” en el lugar donde vinimos a parar, para una violeta, para una violeta verdosa
electrocútame el aliento
y luego podrás subirte a la nave
noquéame, con el poder de tus manos
como los hechos previos de otras ocasiones, en otras secuencias temporales si así tienes por costumbre
colonicemos
bésame en un modo astral, y de nuevo
no quiero que sea real como concibieron socialmente que era yo
vale la pena soltarte en los sueños?
cuando estoy soñando?
puedes descubrirme, descascarando mi mente?
en tus eras más turquesa, furtivas
te cacé
y te aprisiono entre las sábanas, que son otra galaxia
cercana a la mía
con la vía que conozco hoy, cuando estás
dentro de mí, pasajera
que no sea por mucho, que sea por jamás
también
aráñame con la voz
yo no gemiré tu nombre en aquel espacio reducido de ambas
o en los que no
ni en el centro de un verso, ni el centro de tu universo
ni entre tus pechos, cuando se vuelvan púrpura
ni en tu boca (a veces)
verde
en mi diafragma crucificado
pero quizás en los espacios vacíos plantaré una hierba que me acerque a tu frecuencia.











En otros parámetros, Marie (oda)

Mi más ansiada, de conceptos antisacramentales
volátil amiga, que casi se escurre por mis redes
a ella,
compañera diurna a veces (más nocturna y de horas cercanas a cero, de instancias taciturnas)
de estancias entre anémonas catedráticas
y atómicas luchas entre menos de diez dimensiones
a ella,
extraña y escasa
amiga de aroma pragmático
casi ineludible, a la vez
de bufandas y yemas impregnadas
y de ojos en tonalidades fuera del espectro (que me haces)
a ella,
que con nombre de señorita de elite y aristocracia
atemoriza de verde las conversaciones estelares
ralentiza el actuar de pasajeros
en viajes espaciales, que ya son más que pasantías
a ella,
de sueño en los párpados rojos
de lagrimales con humo
y envolturas saborizadas de artificio 
artificio y fuego, fuego y artificio
 a ella,
querida y casi amada
plegable y tan silenciosa
después de mil eras en colapsos de cohetes
que se rebaten el aire aunque asfixie
aunque tosa
a ella,
de subir con un cigarro colgado a las gaviotas
de cientos de otros puertos
varados de risa
a ella,
adorada siempre (no por pulmones, sí por mis fantasmas)
que eleva el más adyacente de los suspiros
en inimaginables aristas temporales
a ella,
que se deja morder y saborear (aún con la garganta seca)
a ella,
he de agradecerle mis alucinaciones
en poderíos que se elevan más allá de la naturaleza humana
guardados en la psiquis cósmica de quienes nos vieron
a ella,
que no me cela de otra
sobre la que me tiendo a exhalar la lluvia
sabiendo aún que más me enamora,
a ella,
que crece bajo la sombra de tantos que hemos caído
después de sumersiones, exorbitados
a ella,
a la que debo tanta astralidad
temprana de mis extremidades y mi lengua
esa de la que me aferré la primera vez entre almas veloces
a ella,

le agradezco por el simposio cerebral de mis palpitaciones y luceros.