Actinomorfa
mujer,
después de este viaje en cuatro
posiciones de orión
actinomorfa,
dejándome
inhalarte hasta el más obscuro de los gestos
actinomorfa
mujer,
pero suave
hasta
que grites, y yo, de no saber porque
te
deje sangrando.
Actinomorfa
mujer,
después de tantas revelaciones
y
secretos de nuestras manos
te
muerda y me dejes
hasta
que convulsione, y yo, de no saber porque
te
deje llorando.
Actinomorfa,
mujer,
de tu bálsamo mil sabores sepa
de
tus drogas cuantos más
te
haya robado, y yo, de no saber porque
te
mantenga húmeda.
Actinomorfa,
mujer,
de tantos roses de nuestras alícuotas
me
quede en un afelio extraño
en
la locura inertica de tanto acometerte
y
te desee en rosa hasta absolverte de tu alma, y yo, de no saber porque
te
coma el corazón.
Actinomorfa,
mujer,
en esta cenestesia tan repleta de
desgarros
me
vaya brillando en un lugar oscuro
como
las estrellas sobre tus ojos y pecas
boqueando,
y yo, de no saber porque
(con
la respiración en miles de estaciones) te deje durmiendo.
Y,
entonces
actinomorfa
con
mis desvelos marcados tan cerca de tus
pechos
la
cara hacia nuestro testigo blanco
las
muñecas prisioneras
y
tu pureza inexistente
de
tantos choques ácronos, y yo, de no saber porque
te
deje muerta.

.jpg)

.jpg)



