martes, 2 de julio de 2013

De algunas

A la otra le tengo ganas de más
es una estrella floja
como la tierra
una puta, abundante, vieja, húmeda, abierta
pero bondadosa
entre los febriles huesos de polvo
que poco saben de historia
aunque recuerdan que han vivido
turbados muertos, perdidos en batallas fogosas.
Sus manos son gélidas pero de dedos certeros
y sus piernas largas
firmes
todas mías y de otras, más
la otra parece más sabrosa que la mía (no más dulce)
pero ella es propia
al menos puedo decirle te amo sin mirarle las tetas
sintiendo esa duradera calidez
que produce en mi boca y mis yemas, cuando quiere
la otra, está tan sucia y resbalosa
que excita y da arcadas
y te arrancas la piel para abrazar a la tuya
limpia, virgen, hermosa
pálida
de espalda temblorosa, suave
no viscosa, no dolorosa
no… de arrepentirse hasta subirle la falda
y aferrarse con garras
con las mejillas azules, tristes, temerosa
la otra rojas
a la mía le digo porque es terriblemente única,

a la otra le escribo porque sé que está sola…








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