martes, 2 de julio de 2013

En otros parámetros, Marie (oda)

Mi más ansiada, de conceptos antisacramentales
volátil amiga, que casi se escurre por mis redes
a ella,
compañera diurna a veces (más nocturna y de horas cercanas a cero, de instancias taciturnas)
de estancias entre anémonas catedráticas
y atómicas luchas entre menos de diez dimensiones
a ella,
extraña y escasa
amiga de aroma pragmático
casi ineludible, a la vez
de bufandas y yemas impregnadas
y de ojos en tonalidades fuera del espectro (que me haces)
a ella,
que con nombre de señorita de elite y aristocracia
atemoriza de verde las conversaciones estelares
ralentiza el actuar de pasajeros
en viajes espaciales, que ya son más que pasantías
a ella,
de sueño en los párpados rojos
de lagrimales con humo
y envolturas saborizadas de artificio 
artificio y fuego, fuego y artificio
 a ella,
querida y casi amada
plegable y tan silenciosa
después de mil eras en colapsos de cohetes
que se rebaten el aire aunque asfixie
aunque tosa
a ella,
de subir con un cigarro colgado a las gaviotas
de cientos de otros puertos
varados de risa
a ella,
adorada siempre (no por pulmones, sí por mis fantasmas)
que eleva el más adyacente de los suspiros
en inimaginables aristas temporales
a ella,
que se deja morder y saborear (aún con la garganta seca)
a ella,
he de agradecerle mis alucinaciones
en poderíos que se elevan más allá de la naturaleza humana
guardados en la psiquis cósmica de quienes nos vieron
a ella,
que no me cela de otra
sobre la que me tiendo a exhalar la lluvia
sabiendo aún que más me enamora,
a ella,
que crece bajo la sombra de tantos que hemos caído
después de sumersiones, exorbitados
a ella,
a la que debo tanta astralidad
temprana de mis extremidades y mi lengua
esa de la que me aferré la primera vez entre almas veloces
a ella,

le agradezco por el simposio cerebral de mis palpitaciones y luceros.

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