Mi
más ansiada, de conceptos antisacramentales
volátil
amiga, que casi se escurre por mis redes
a
ella,
compañera
diurna a veces (más nocturna y de horas cercanas a cero, de instancias
taciturnas)
de
estancias entre anémonas catedráticas
y
atómicas luchas entre menos de diez dimensiones
a
ella,
extraña
y escasa
amiga
de aroma pragmático
casi
ineludible, a la vez
de
bufandas y yemas impregnadas
y
de ojos en tonalidades fuera del espectro (que me haces)
a
ella,
que
con nombre de señorita de elite y aristocracia
atemoriza
de verde las conversaciones estelares
ralentiza
el actuar de pasajeros
en
viajes espaciales, que ya son más que pasantías
a
ella,
de
sueño en los párpados rojos
de
lagrimales con humo
y
envolturas saborizadas de artificio
artificio
y fuego, fuego y artificio
a ella,
querida
y casi amada
plegable
y tan silenciosa
después
de mil eras en colapsos de cohetes
que
se rebaten el aire aunque asfixie
aunque
tosa
a
ella,
de
subir con un cigarro colgado a las gaviotas
de
cientos de otros puertos
varados
de risa
a
ella,
adorada
siempre (no por pulmones, sí por mis fantasmas)
que
eleva el más adyacente de los suspiros
en
inimaginables aristas temporales
a
ella,
que
se deja morder y saborear (aún con la garganta seca)
a
ella,
he
de agradecerle mis alucinaciones
en
poderíos que se elevan más allá de la naturaleza humana
guardados
en la psiquis cósmica de quienes nos vieron
a
ella,
que
no me cela de otra
sobre
la que me tiendo a exhalar la lluvia
sabiendo
aún que más me enamora,
a
ella,
que
crece bajo la sombra de tantos que hemos caído
después
de sumersiones, exorbitados
a
ella,
a
la que debo tanta astralidad
temprana
de mis extremidades y mi lengua
esa
de la que me aferré la primera vez entre almas veloces
a
ella,
le agradezco por el simposio cerebral de mis
palpitaciones y luceros.
Mi
más ansiada, de conceptos antisacramentales
volátil
amiga, que casi se escurre por mis redes
a
ella,
compañera
diurna a veces (más nocturna y de horas cercanas a cero, de instancias
taciturnas)
de
estancias entre anémonas catedráticas
y
atómicas luchas entre menos de diez dimensiones
a
ella,
extraña
y escasa
amiga
de aroma pragmático
casi
ineludible, a la vez
de
bufandas y yemas impregnadas
y
de ojos en tonalidades fuera del espectro (que me haces)
a
ella,
que
con nombre de señorita de elite y aristocracia
atemoriza
de verde las conversaciones estelares
ralentiza
el actuar de pasajeros
en
viajes espaciales, que ya son más que pasantías
a
ella,
de
sueño en los párpados rojos
de
lagrimales con humo
y
envolturas saborizadas de artificio
artificio
y fuego, fuego y artificio
a ella,
querida
y casi amada
plegable
y tan silenciosa
después
de mil eras en colapsos de cohetes
que
se rebaten el aire aunque asfixie
aunque
tosa
a
ella,
de
subir con un cigarro colgado a las gaviotas
de
cientos de otros puertos
varados
de risa
a
ella,
adorada
siempre (no por pulmones, sí por mis fantasmas)
que
eleva el más adyacente de los suspiros
en
inimaginables aristas temporales
a
ella,
que
se deja morder y saborear (aún con la garganta seca)
a
ella,
he
de agradecerle mis alucinaciones
en
poderíos que se elevan más allá de la naturaleza humana
guardados
en la psiquis cósmica de quienes nos vieron
a
ella,
que
no me cela de otra
sobre
la que me tiendo a exhalar la lluvia
sabiendo
aún que más me enamora,
a
ella,
que
crece bajo la sombra de tantos que hemos caído
después
de sumersiones, exorbitados
a
ella,
a
la que debo tanta astralidad
temprana
de mis extremidades y mi lengua
esa
de la que me aferré la primera vez entre almas veloces
a
ella,

No hay comentarios:
Publicar un comentario